Empresas que quiebran

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El Artículo 229 de la Ley General de Sociedades Mercantiles señala como causa de disolución de una sociedad el que haya perdido más de los dos terceras partes de su capital social. Por su parte, el artículo 232 del mismo ordenamiento establece que si una sociedad no inscribe su disolución en el Registro Público de Comercio estando en el supuesto de disolución señalado, cualquier interesado podrá concurrir ante la autoridad judicial en la vía sumaria, a fin de que ordene el registro de disolución. Es a este supuesto de ley a los que se le denomina quiebra técnica, es decir, cuando las pérdidas de una sociedad son tan importantes que está en peligro de disolución por encontrarse en los supuestos de ley. Dicho en otras palabras, una quiebra técnica es la de aquella entidad que se encuentra en un supuesto de quiebra (valga la redundancia) pero esta no ha sido declarada.

No obstante lo expuesto en el párrafo anterior, en la actualidad los comerciantes, sean personas físicas o morales que incumplan generalizadamente en el pago de sus obligaciones, pueden ser declarados en concurso mercantil. Este concurso consta de dos etapas sucesivas, denominadas: Conciliación y quiebra.

Las personas siguientes son quienes pueden declarar un concurso mercantil:

  1. A) El propio comerciante
  2. B) Cualquier acreedor
  3. C) El Ministerio Público

El Comerciante en concurso mercantil será declarado en estado de quiebra cuando:

  1. El propio Comerciante así lo solicite;
  2. Transcurra el término para la conciliación y sus prórrogas si se hubieren concedido, sin que se someta al juez, para su aprobación, un convenio de acuerdo con los acreedores.

III. El conciliador solicite la declaración de quiebra y el juez la conceda.

Luego entonces, primero es la conciliación y posteriormente la quiebra.

Hasta antes de la entrada en vigor de la Ley de Concursos Mercantiles las quiebras se clasificaban en:

Fortuitas, culpables y fraudulentas. El primer tipo de quiebra referido, se consideraba no imputable al quebrado. La existencia del segundo tipo de quiebra se suscitaba cuando el comerciante cometía actos contrarios a las exigencias de una buena administración mercantil y con ello producía, facilitaba o agravaba el estado de cesión de pagos y el tercer tipo de quiebra se configuraba cuando estaba precedido de actos dolosos y premeditados por el quebrado con el único fin de obtener un beneficio en perjuicio de terceros. Para un quiebra fortuita no existía sanción, para una quiebra culpable se les podía imponer una pena de 1 a 4 años de prisión y a quien cometiera una quiebra fraudulenta se les imponía una pena de 5 a 10 años de prisión y una multa que podía ser de hasta el 10% del pasivo total.

Actualmente, las penas toman en cuenta la intencionalidad del quebrado.

El Comerciante declarado, por sentencia firme, en concurso mercantil, será sancionado con pena de uno a nueve años de prisión por cualquier acto o conducta dolosa que cause o agrave el incumplimiento generalizado en el pago de sus obligaciones. Se presume, salvo prueba en contrario, que el Comerciante ha causado o agravado dolosamente el incumplimiento generalizado en el pago de sus obligaciones cuando lleve su contabilidad en forma que no permita conocer su verdadera situación financiera; o la altere, falsifique o destruya.

El juez tendrá en cuenta, para individualizar la pena, la cuantía del perjuicio inferido a los acreedores y su número.

El Comerciante contra el cual se siga un procedimiento de concurso mercantil será sancionado con pena de uno a tres años de prisión cuando requerido por el juez del concurso mercantil, no ponga su contabilidad, dentro del plazo que para ello el juez concursal le hubiere concedido, a disposición de la persona que el juez designe, salvo que el Comerciante demuestre que le fue imposible presentarla por causas de fuerza mayor o caso fortuito.

Cuando el Comerciante sea una persona moral, la responsabilidad penal recaerá sobre los miembros del consejo de administración, los administradores, directores, gerentes o liquidadores de la misma que sean autores o partícipes del delito.

El que por sí o por medio de otra persona solicite en el concurso mercantil el reconocimiento de un crédito inexistente o simulado será sancionado con pena de uno a nueve años de prisión.

Los delitos en situación de concurso mercantil se perseguirán por querella. Tendrán derecho a querellarse el Comerciante y cada uno de sus acreedores, estos últimos aun en el caso de que algún otro acreedor hubiese desistido de su querella o hubiere concedido el perdón.

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